1. Son muy estables: al medir los niveles de CO2 en tu hogar, los medidores son muy estables y rara vez se alteran, lo que los hace bastante confiables.
  2. Fácil instalación: te llevará tan solo unos minutos instalar y configurar un medidor de CO2, aunque siempre es recomendable pedir la asesoría de un experto.
  3. Los medidores de CO2 soportan condiciones de humedad alta, así como concentración de polvo, lo que los convierte en equipos bastante eficientes.
  4. La vida útil de los medidores de CO2 es bastante prolongada, así que no tendrás que preocuparte por cambiarlos, siempre y cuando tengas los mínimos cuidados necesarios.